Por qué el caos es divertido

Cuando jugamos a videojuegos tenemos la oportunidad de hacer cosas que no se pueden hacer en la vida real. 

Como comprarte una casa. 

Pero no es ese tipo de cosas en las que quiero hablar en este artículo, sino de acciones más enfocadas al caos y la destrucción. 

No todos los juegos tienen estas características, hay de todo tipo. Por ejemplo, el típico juego que se te viene a la mente cuando se habla de esto es el GTA, en el que se cometen actos delictivos.

Cuando hablo de caos no solamente no me refiero a este tipo de acciones, no se trata de un tema de moralidad ni nada de eso. Sino de juegos en los que son incluso inofensivos. 

Mario Kart es caótico y los elementos que forman el juego van en la línea de esta idea. No es una carrera “justa” por decirlo de alguna manera. No solamente se premia el saber conducir, sino que dejar una cáscara de plátano en un punto estratégico te puede hacer ganar. 

O el mundo abierto de Minecraft, que nos permite explorar, hacer y deshacer cosas a nuestro gusto.

Y no lo suelo hacer, pero incluso a veces llegamos a utilizar “hacks” en los juegos para ver hasta dónde podemos llegar.  

Todas estas acciones, que no haríamos en la vida real, hacen que lo pasemos bien y que nos divirtamos jugando a juegos. Y esto tiene una explicación. 

Hay un modelo llamado MDA (mechanics, dynamics, aesthetics) cuya premisa es que aquello que nos divierte es lo que cubre una necesidad. 

Una necesidad conlleva un estado de desequilibrio interno en cuanto al ámbito físico, cognitivo, emocional y social. Por ello y para buscar el equilibrio y homeostasis buscamos actividades que cubran esa necesidad. 

Hay una larga lista de necesidades a cubrir, te cuento algunas que se presentan en este tipo de juegos:

  • Curiosidad y libertad de exploración. Los juegos con un mundo abierto nos permiten experimentar a nuestro gusto sin las mismas reglas que en el mundo real. Explorar sus reglas y sus mecánicas nos entretiene y alimenta nuestra curiosidad. “¿qué pasa si hago esto?”
  • Sorpresa. Aquellas cosas inesperadas nos provocan sorpresa. En juegos en los que hay caos suele tener estos aspectos de sorpresa ya que las reglas del mundo son diferentes a las que tenemos en el mundo actual y en nuestra cabeza. 
  • Humor: En relación con lo anterior, a partir de situaciones sorprendentes pueden surgir escenas absurdas que rompen nuestras expectativas y nos hacen reir. 

Y no te preocupes, que te guste infundir el caos en un videojuego no significa nada malo en sí. 

El entorno de los videojuegos suponen un entorno controlable y seguro, del que podemos discernir lo real de lo imaginario. No conllevan consecuencias reales y eso nos permite poder explorar a nuestro gusto. 

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